La semana pasada me enteré de que el 28 de septiembre se celebra el Día del Buen Vecino, y me hizo reflexionar.
Este día nació a principios de los 70 en Montana y fue proclamado fecha oficial en Estados Unidos por el presidente estadunidense Jimmy Carter en 1978, para fomentar la solidaridad, el respeto mutuo, la empatía y la cooperación entre personas que viven cerca.
¿Por qué en nuestro país no se celebra este día? En nuestra cultura hay muchos refranes sobre ellos, pero no hay un día para agradecerles todo lo que hacen por nosotros. Algunos de los refranes más populares son, entre otros:
"Más vale vecino cercano, que pariente lejano"
"Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar."
"El que se alegra del mal vecino, el suyo viene de camino."
Desde que tengo uso de razón, mis padres siempre me han hecho valorar a los vecinos. Son las personas que tenemos más cerca y que, en caso de necesidad, están ahí para ayudarnos.
Os he comentado en muchas ocasiones que tengo mucha suerte con los míos, sin ellos, mi día a día sería mucho más complicado. Pero no solo estamos para lo malo, también estamos para compartir las cosas buenas, como, por ejemplo, ricas recetas u otros regalos gastronómicos.
A veces nos traen platos deliciosos para compartirlos, como estos bonitos y ricos corazones de tartar de fuet, que nos trajeron un 14 de febrero.
Otras veces, me dan recetas que hemos probado en sus casas, como estos deliciosos chips de kale, un aperitivo sano y nutritivo.
Otras veces son frutas, como unos ricos albaricoques con los que preparo diferentes recetas. Mi favorita es la mermelada de albaricoque casera.
Me encanta el chocolate y mis vecinos lo saben. Un día de verano me sorprendieron con una cajita con un mapa y diferentes chocolates.
Cuando llega la temporada de calçots, algunas veces, "mis adorables vecinos" me traen un gran manojo. Suelo hacer calçots al horno, siguiendo sus indicaciones.
En época de espárragos también me han traído algún manojo de los que hemos disfrutado muchísimo, sobre todo Monsieur Accidents. Nos gusta cocinarlos de diferentes formas y uno de nuestros platos favoritos es espárragos trigueros al horno. También hacemos gofres de espárragos que están deliciosos.
Tengo la suerte de que siempre tengo en casa aceitunas aliñadas caseras. Unas veces de mis padres, otras de mis cuñados, de mis tíos y de mis vecinos, que también las traen recién cogidas del olivo. El año pasado, nuestro olivo dio aceitunas y, por fin, pudimos ver todo el proceso desde el principio con Ma Petite Chloé.
Como puedes ver, con mis vecinos, puedo contar tanto para que me apoyen y ayuden en ocasiones complicadas y difíciles como para compartir momentos bonitos y, en muchas ocasiones, culinarios.
¿Cuál ha sido el regalo gastronómico que te ha sorprendido o más te ha gustado que te haya hecho alguno de tus vecinos?
¡Feliz Día del Buen Vecino!


