La sopa de ajo de mi abuelo Rafael

lunes, 19 de enero de 2026

Ya os he contado alguna vez que, cuando volvía de Reina Sofía después de haber pasado toda la mañana allí con analítica, revisión médica y tratamiento de quimio o radio, llegaba a casa y, al abrir la puerta, me recibía el aroma inconfundible de la sopa de ajo de mi abuelo Rafael. 

No recuerdo que mi abuelo cocinara para nadie, pero sí lo hacía para mí, para que tomara algo antes de empezar con los vómitos por causa del tratamiento. Y, aunque no me apetecía nada comer, no podía hacerle ese desprecio a mi abuelo que había cocinado para mí con tanto amor. 




Cuando necesito un poco de mimo y un plato que me reconforte, me gusta pensar en esa sopa de ajo de mi abuelo. Aunque más bien, es su versión de dos sopas muy típicas de Córdoba, la sopa de ajo y la sopa de Pastores, la diferencia está en que la primera lleva pimentón y la segunda no lo lleva y lleva cebolla. 

¿Te apetece un plato de la sopa de ajo de mi abuelo? Pues acompáñame y empecemos con los ingredientes: 
5 dientes de ajo
1 chorreoncito de aceite de oliva virgen extra
100 g de pan
5 vasos de agua
2 pizcas de sal
1 huevo




La Sopa de Pastores lleva cebolla que le da más gusto. Yo creo que mi abuelo no la añadía en su sopa. 

Mi madre me ha dicho que hacía esta sopa partiendo de una especie de mayonesa que hacía con ajo, huevo y aove. 

Podemos mejorar esta sopa añadiendo caldo de verduras en lugar de agua.

Preparación:
Pelamos los ajos, reservamos dos y el resto los cortamos en láminas. 
Cortamos el pan en rebanadas muy finas. 

Freímos los ajos en aceite de oliva virgen extra hasta que cojan color. Añadimos las láminas de pan y cocinamos durante un par de minutos. 

Agregamos el agua y una pizca de sal, llevamos a ebullición y dejamos cocer durante 10 minutos. 

Mientras, preparamos la salsa con los dos ajos que teníamos reservados, un huevo, una pizca de sal y un poco de aove. Mi abuelo la preparaba con un dornillo, que es un tipo de cuenco o mortero grande hecho de madera o barro, que es donde mi abuelo hacía los gazpachos, la mayonesa y otras elaboraciones. Nosotros la vamos a hacer con una batidora de mano. Debe quedar con textura, pero no muy espesa, esta salsa dará o aportará el color blanco a nuestra receta tan característico de la sopa de ajo de mi abuelo. 

Transcurrido el tiempo de cocción, apartamos del fuego directamente, creo que es mejor, y vamos a ir añadiendo la salsa, poco a poco, removiendo con una cuchara, como lo hacía mi abuelo, o con unas varillas. Se puede servir así o podemos dejar cocer durante unos pocos minutos más a fuego lento, sin dejar de remover, antes de apartar del fuego. 

Presentación:
Servimos en platos hondos, boles o cazuelitas y a disfrutar de esta sopa de ajo hecha con mucho amor.

También podemos añadir unos picatostes de pan frito, que es uno de los ingredientes que más me transportan a la infancia. 




¿Qué te parece esta receta? Un plato sencillo pero lleno de sabor, muy apropiado para calentarse en días fríos. Uno de mis mejores recuerdos llenos de aroma y sabor. 

Bon appétit!

También te podría interesar

0 comentarios

Lo más reciente

Mi lista de blogs

Síguenos en Facebook

Instagram

Subscribe

Subscríbete