Tarta Sacher con mermelada de albaricoque casera

lunes, 26 de abril de 2021

Hoy vamos a celebrar el cumpleaños de Monsieur Accidents con una deliciosa tarta Sacher, una de nuestras tartas favoritas que nos trae muchos recuerdos. 


  

Nos ponemos el delantal y preparamos los ingredientes que vamos a necesitar:
Para el bizcocho Sacher:
8 huevos
150 de azúcar
180 g de mantequilla
180 g de cobertura
180 g de harina floja
5 g de levadura

Para la mermelada:
350 g de mermelada de albaricoque

Para la trufa fresca:
180 g de nata para montar
50 g de azúcar
150 g de cobertura de chocolate
20 g de cacao
600 ml de nata para montar

Para el almíbar de albaricoque:
100 g de azúcar
125 ml de agua
2 cucharaditas de mermelada de albaricoque

Glaseado Sacher:
500g de cobertura de chocolate negro
60 g de cacao en polvo
500 g de azúcar 
280 ml de agua                

Los huevos tienen que estar a temperatura ambiente para que los batidos se haga con facilidad. Si los tenemos en la nevera, los sacaremos unas horas antes de ponernos con la elaboración. 

La mermelada la podemos comprar hecha o la podemos elaborar nosotros siguiendo esta receta de mermelada de albaricoque casera.  

Preparación:
Comenzamos con el bizcocho y lo primero es preparar los ingredientes que necesitamos. 

Elegimos el molde que vamos a utilizar y colocamos papel de horno en la base. No engrasaremos con aceite y harina los laterales para que el bizcocho suba recto.

Precalentamos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo. 

Ahora, desclaramos, para ello, cascamos los huevos y separamos las yemas de las claras, colocando las yemas en un bol y las claras en otro. En el bol donde tenemos las yemas añadimos el 25% del azúcar, es decir 40 g. Y en el bol donde tenemos las claras, agregamos el 75% del azúcar, es decir, 110 g de azúcar.

Montamos las yemas con el azúcar por un lado y las claras con el azúcar por otro, con ayuda de unas varillas. Yo suelo utilizar un procesador de alimentos. 

Ponemos un cazo con agua al fuego, sobre él colocamos un recipiente donde introducimos la mantequilla y derretimos al baño María. Cuando esté derretida, apartamos del fuego y agregamos la cobertura que se funde con el calor residual. Agregamos al batido de yemas con azúcar y mezclamos hasta que se integre bien.




Añadimos un poco de claras montadas a la mezcla anterior y mezclamos. A continuación, vamos a ir añadiendo en varias partes, la mezcla anterior a las claras montadas, integrándola con movimientos envolventes para no perder mucho aire del batido. 




Añadimos los ingredientes secos tamizados, con movimientos envolventes, hasta conseguir una masa homogénea.

Vertemos la mezcla en el molde, alisamos la masa con la lengua y damos unos golpes para que la masa se asiente. Llevamos al horno y horneamos a una altura media-baja durante 40 minutos.




Transcurrido este tiempo, bajamos la temperatura a 160ºC y horneamos durante 15 minutos más. A continuación, comprobaremos si el bizcocho está hecho introduciendo un palillo, si sale limpio, lo sacamos del horno, en caso contrario, lo dejamos hornear unos minutos más. 

Sacamos del horno y lo colocamos sobre una rejilla. 




Mientras el bizcocho se está haciendo nos ponemos con la trufa fresca. Vertemos la nata en un cazo que ponemos al fuego y añadimos el azúcar, mezclamos y, cuando comience a hervir, apartamos del fuego. Se agrega la cobertura y el cacao que se funden con el calor residual. 

Vertemos los 600 ml de nata en un vaso de un procesador de alimentos y montamos. Cuando la nata esté semimontada, agregamos en forma de hilo la preparación anterior. Cuando empiece a tomar cuerpo, seguimos mezclando con una lengua y movimientos envolventes. Guardamos en la nevera hasta el momento de utilizarla.




Para que la mermelada sea lo más fina posible y con textura suave, la pasamos por un colador. Reservamos y lo que nos queda en el colador es lo que vamos a utilizar para infusionar el almíbar. Reservamos la mermelada en la nevera. 

Ahora nos ponemos con el almíbar. En un cazo, vertemos el agua, añadimos el azúcar y ponemos al fuego. Removemos hasta que el azúcar quede disuelto, agregamos la mermelada que nos ha quedado en el colador y llevamos a ebullición. Apartamos del fuego y colamos. El color, aroma y sabor de este almíbar es increíble. Para aplicarlo podemos hacerlo con ayuda de una brocha o un biberón. 




Nos ponemos con el bizcocho y lo primero es desmoldarlo. Pasar una puntilla o un cuchillo alrededor del bizcocho para separarlo del molde nos puede ayudar.  

Lo segundo es obtener dos bases de bizcocho del que hemos elaborado. Primeramente igualamos la parte superior, si es necesario. A continuación, Cortamos el bizcocho en dos, con ayuda de un cuchillo de cortar pan, para ello, hacemos es una señal no muy profunda alrededor, que nos ayude luego a cortar el bizcocho horizontalmente para obtener las dos bases de bizcochos del mismo grosor. 




Una vez que tenemos hechas las guías por donde cortar, cortamos. La primera capa será la que pongamos como base de nuestra tarta Sacher. 

Sacamos la mermelada de la nevera y nos ponemos con el montaje de la tarta. 

Colocamos la primera capa de bizcocho y añadimos almíbar. Ponemos la mermelada y extendemos con ayuda de una ballena acodada. 






Añadimos almíbar a la otra base de bizcocho y la colocamos sobre el almíbar, de manera que quede la parte del bizcocho que estaba sobre el molde en la parte superior. Lo hacemos así porque es la parte más lisa del bizcocho Sacher que hemos preparado. 

Sacamos la trufa fresca de la nevera. Cubrimos con una capa de trufa para que el bizcocho no absorba el glaseado. Llevamos a la nevera o congelador para que esté lo más fría posible a la hora de glasearla. 




Mientras enfría, preparamos una bandeja con una rejilla y nos ponemos con el glaseado. Lo primero que vamos a hacer es un almíbar con el agua y el azúcar. Una vez que hemos apartado del fuego, agregamos el cacao en polvo y cuando esté integrado, añadimos la cobertura de chocolate negro. 




Sacamos la tarta del congelador o de la nevera, la colocamos sobre la rejilla y vertemos el glaseado sobre ella, intentando cubrirla completamente. 




Una vez realizado este paso, la guardamos en la nevera.

Presentación:
Sacamos la tarta de la nevera y la pasamos a la base de tarta, bandeja o plato de presentación donde la vayamos a servir. La decoramos a nuestro gusto. En esta ocasión, la hemos decorado con merengue la parte superior de la tarta. Colocamos corales naranjas, tejas de chocolate negro y unas rosas de orejones. Y para terminar, hemos escrito "Sacher" con glasa real. 








La tarta terminada es preciosa pero cuando la probéis os enamorará. Sus diferentes texturas, sabores y aromas se mezclan con tal sutileza  que se convierte en un verdadero placer. 

Una tarta que se ha convertido en unas de mis favoritas. Ideal para una celebración o simplemente para disfrutar de un momento especial con quien queramos compartirla. 

Bon appétit!

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