Fleurs de brioche à la fraise

viernes, 4 de enero de 2019

Empezamos el año con una receta dulce, un brioche de flores de fresa. ¿Qué os parece la idea?




Una de las recetas que más triunfaron el año pasado fue el brioche tressée, una receta familiar de mi prima francesa Flavie. Así que he pensado en darle una vuelta y hacer un brioche aún más dulce, y para ello voy a utilizar uno de los productos que viene en la caja Degustabox de Diciembre. Si aún no sabes lo que es Degustabox, aquí te lo cuento. 




El producto que he elegido ha sido Fruta para untar d'arbo que contiene un 70% de fruta, en este caso de fresa, que le dará un toque dulce y rosado a nuestro brioche. Me gusta el diseño y la textura de la etiqueta. Y su sabor es equilibrado, perfecto para combinar con esta receta. 




Los ingredientes que necesitamos son:
Para la masa:
200 g de leche
15 g de levadura fresca
500 g de harina de trigo
1 pizca de sal
90 g de azúcar
3 yemas
125 g de mantequilla
1 cucharadita de extracto de vainilla

Para el relleno:
200 g de fruta para untar de fresa

Para decorar:
1 yema de huevo
1 cucharada de leche
60 g de perlas de azúcar

La leche y la mantequilla si son sin lactosa harán que este dulce sea apto también para las personas que tienen intolerancia a la lactosa o la digieran mal. La leche no debe de estar fría, yo la suelo agregar a temperatura ambiente o templada. 

La harina que utilicemos en las recetas de repostería es mejor tamizarla antes de usarla, yo lo suelo hacer así. 

El extracto de vainilla lo podemos sustituir por extracto de azahar que le dará un toque más floral. 

Preparación:
Una vez tenemos todos los ingredientes y utensilios preparados, nos ponemos con la masa. 

En un bol echamos la leche, la levadura, la harina, la sal, el azúcar y las tres yemas de huevo y amasamos durante 5 minutos aproximadamente. Yo suelo utilizar mi nuevo procesador de alimentos, que me hace la vida más fácil, con el accesorio gancho, que es el que se utiliza para amasar. 

El paso siguiente es agregar la mantequilla y el extracto de vainilla y amasamos nuevamente hasta que queden bien integrados, unos 10 minutos aproximadamente. Cuando la masa no se pegue a las paredes del vaso del procesador de alimentos, la masa estará lista.  




Espolvoreamos un poco de harina en un bol y pasamos la masa, la cubrimos con un paño y la dejamos reposar durante 1 hora como mínimo o hasta que duplique su tamaño. Lo mejor es que sea un lugar, cálido y sin corrientes de aire, para que ayude a la masa a subir. Yo suelo colocarlo en el interior del horno apagado, en las estaciones cálidas. Pero en los meses más fríos, lo podemos poner cerca del horno encendido para que le aporte el calor que la masa necesita para subir y aumentar su tamaño. Otra opción es ponerla cerca de un radiador. 

Esta receta es muy hyggelig, por lo que necesita su tiempo, y eso nos permite hacer otras cosas como disfrutar de un buen desayuno, de un buen libro o de unos capítulos de nuestra serie favorita. Yo lo suelo dejar unas 5 horas. 

Ahora elegimos el molde que queremos utilizar, en este caso he elegido uno redondo de 25 cm de diámetro y desmoldable. Colocamos papel de hornear y reservamos. Para que el papel de horno se adapte al molde, yo suelo hacer una bola con él, luego lo abro y lo coloco. 




Cuando la masa haya duplicado su tamaño, preparamos nuestra superficie de trabajo espolvoreando un poco de harina sobre ella.  Dividimos la masa en 2 partes iguales y le damos forma de bola.




Cogemos una de las partes y la extendemos con ayuda de un rodillo y la cubrimos con una ligera capa de la fruta para untar. Cogemos un extremo y lo enrollamos hasta el final. Cortamos el rollo en partes iguales y hacemos lo mismo con la otra parte de masa. 








Colocamos los rollitos de masa rellena de fresa en el molde de manera que ponemos uno en el centro y el resto a su alrededor. Tapamos y volvemos a dejar reposar hasta que duplique su tamaño. Yo lo dejo junto al radiador durante unas 2 horas. 






Transcurrido el tiempo, colocamos un recipiente con agua en la parte inferior del horno y encendemos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo. 

Para que nuestro brioche adquiera un toque más dorado, lo pintamos con una mezcla de yema de huevo y leche, que previamente hemos preparado. Para ello, cascamos el huevo, separamos la yema de la clara, reservamos la clara y añadimos la leche a la yema y batimos. 

En mi cocina no se tira nada, así, la clara la podemos guardar junto a las que nos han sobrado de preparar la masa, pudiéndola utilizar en otras elaboraciones. 

Una vez el brioche esté pintado, espolvoreamos un poco de perlas de azúcar por encima y lo llevamos al horno a una altura media baja y horneamos durante unos 20 minutos, transcurridos los cuales bajamos el horno a 130ºC y horneamos 20 minutos más.  




Transcurridos los últimos veinte minutos, ya podemos abrir el horno y comprobar que la masa está hecha. Yo suelo utilizar un pincho aunque también se puede utilizar un cuchillo. Lo introducimos en el brioche y, si sale limpio, es que está hecho, si no, lo dejamos un poco más de tiempo. 

Sacamos el brioche del horno y lo dejamos que se enfríe sobre una rejilla. 




Presentación:
Desmoldamos el brioche y lo servimos colocándolo en el centro de la mesa.




Con un cuchillo vamos a ir cortando porciones para cada comensal o que cada uno coja una flor. Os aseguro que cuando lo probéis repetiréis. 




Es un dulce que podemos poner en el desayuno o en la merienda, pero también queda genial al final de una comida o cena. 

Es una buena opción para el día de Reyes, sustituyendo al roscón tradicional. Lo podemos acompañar de nata montada. ¿Qué os parece la idea?




Bon appétit!

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