Crítica gastronómica de Modus (Receta para una historia nº 34)

miércoles, 2 de agosto de 2017

Os recuerdo que Receta para una historia es una de las secciones del blog en la que cada mes comparto una serie de ingredientes para que podáis elaborar deliciosos relatos, compartirlos con nosotros y posteriormente, hacer la crítica gastronómica de los mismos. 

Cómo veis, es mucho más que una presentación y crítica de películas, series y, sobre todo, libros. Es una forma de dejar libre nuestra imaginación y desarrollar nuestra creatividad. 

Esperamos vuestras historias o relatos en Receta para una historia nº 35: En aguas tranquilas.




Hoy vamos a valorar y hacer la crítica correspondiente a los platos que hemos elaborado con los ingredientes de la Receta para una historia nº 34: Modus, que son los siguientes:

Plato nº1 elaborado por Lola Redondo del blog Mes Petits Accidents:
Marcus Ståhl desde siempre había trabajado en la empresa familiar, había aprendido todo lo que sabía de su padre, un empresario naviero de renombre en Estocolmo. La relación con su madre era muy buena, ella le conocía bien, si embargo su padre supo su secreto justo en su lecho de muerte. Marcus estaba casado con el joven veterinario Rolf Ljngberg.

Su boda fue muy especial, a la que asistió Elisabeth Lindgren, obispo de la Catedral de Uppsala y el menú del convite estuvo a cargo de la gran chef de cocina presentadora de televisión Isabella Levin en colaboración con su amigo, el joven chef Robin Larsson. 

Aquella mañana hacía un año del fallecimiento de su padre, iría al cementerio a visitar su tumba, pero antes, desayunaría con Rolf. Preparó el café, unas tostadas, sacó la mantequilla y la mermelada. Fue a la habitación y lo despertó con un beso de buenos días. Solían poner la radio para estar al día de las noticias, y entonces oyeron que Isabella Levin había sido asesinada en el Hotel Gloria donde asistía a un evento. Rolf lo miró con mirada de sorpresa, incomprensión y con lágrimas. Se levantó, se acercó a él y lo abrazó. 

Al día siguiente encontraron el cuerpo de Elisabeth Lindgren en las calles de los alrededores de la Catedral de Uppsala. Rolf escuchó la noticia en la radio mientras miraba por la ventana, donde vio a un desconocido que miraba en su dirección y al cruzarse con su mirada, se subió a un coche y se marchó. Llamó a Marcus para contarle lo sucedido y al colgar marcó el número de la policía. 

El inspector de homicidios Ingvar Nyman y la psicóloga, escritora y criminóloga sueca Inger Johanne Vik llamaron a su puerta una hora más tarde. Mientras Rolf les estaba contando su preocupación por el desconocido y los asesinatos, el inspector recibió un aviso de que habían encontrado el cuerpo de un cocinero en las cocinas del Hotel Gloria, al que se dirigieron.

Rolf decidió esa tarde llevar a Stina a una exposición de arte, que a ella tanto le gustaba. Stina era una niña autista que él y Marcus habían adoptado al casarse. En la galería de arte la niña se perdió siendo testigo del asesinato del artista Niclas Rosén, que exponía su obra. 

Días más tarde, el inspector Ingvar y la criminóloga Inger tras el último asesinato, un chapero con el que el cocinero Robin Larsson mantenía relaciones, averiguaron que los homicidios habían sido obra de una misteriosa secta religiosa que era conocida por sus encargos 5+1, una persona se pone en contacto con ella para que mate a un homosexual y la organización fundamentalista mata a otros 5 relacionados con éste. 

Marcus, con el coche de policía de juguete de Stina en las manos, pensó en lo que su hija había tenido que pasar al ser testigo del asesinato de Niclas, él era el culpable y cuando recibió la llamada del inspector de homicidios entendió que habían descubierto su trato con la organización. 

El inspector y la criminóloga llegaron tarde para salvar la vida del joven empresario, pero pudieron arrestar al asesino Richard Forrester antes de que abandonara el lugar de los hechos. 

Con el asesinato de Marcus, el asesino había cumplido con su misión. Y Marcus estaba en lo cierto, Ingvar y Inger iban a su casa para arrestarlo por haber mandado asesinar a su hermano Niclas para que éste no reclamara su parte de la herencia, ya que consideraba que no tenía derecho por haber sido fruto de un affaire de su padre con su secretaria y Marcus no estaba dispuesto a compartir la herencia con él. La secta religiosa había decidido matar a la chef de cocina presentadora de televisión, a la obispo, al chapero y al cocinero por ser personas conocidas tanto por Marcus como por Niclas y al considerar que todos llevaban una vida deshonrosa, pecaminosa,…

Plato nº2 elaborado por Paula del blog A little piece of me:
... hay un crimen homófobo, una pareja de investigadores..., el artista es denunciado ante el obispo y éste mueve hilos...

Plato nº3 elaborado por Juanlu C.: 
Richard Forrester había sido catalogado por los medios de comunicación como el peor asesino en serie de la historia de Suecia, y eso era todo un decir.

El inspector de homicidios Ingvar Nyman y la criminóloga Inger Johanne Vik, no lo había tenido fácil para arrestarlo. Richard Forrester habría pertenecido al Cuerpo de Policía, sabía como moverse, cómo ocultar pruebas. Ambos estaban sorprendidos y todavía fuera de sitio 

Se encontraba detenido y fuertemente escoltado en las dependencia de la comisaría de Estocolmo. No había hecho ninguna declaración ni había dado explicaciones, sólo había confesado y explicado uno a uno todos los asesinatos que había cometido. El naviero Marcus Ståhl, El artista Niclas Rosén, la presentadora de televisión, Isabella, Levin, el cocinero Robin Larsson y por desgracia el chapero que se encontraba con él Hawre Ghani. Sólo le había quedado la Obispo Elisabeth Lingren.

Fue en ese momento, cuando su calculado plan se vino abajo, justo cuando se disponía a matar a la Obispo, está se encontraba con una niña con un autismo visible, que portaba un coche de policía de juguete. Esta niña y ese coche le recordaron a su hermano Harald, que padecía también una discapacidad y que precisamente era el motivo que había desencadenado tiempo atrás todo su odio, rencor y venganza hacia las víctimas que había matado. La obispo, logró escapar de Richard y avisó a la policía.

La presentadora, el artista, el cocinero, el naviero y la obispo, pertenecían a un selecto club que se reunía a la afueras de Estocolmo organizaban actividades, en principio culturales para su divertimento pero que fueron convirtiéndose en correrías y actividades sin escrúpulos sólo para su deleite.

En uno de esos planes, dieron con Harald y lo retuvieron durante un tiempo riéndose de su discapacidad, abusando y maltratándolo. Cuando terminaron Harald salió huyendo y acabó perdido por un bosque y cayendo a un barranco rompiéndose la crisma. 

Richard estuvo años averiguando lo ocurrido e investigando hasta dar e identificar con los causantes y culpables de los hechos. Como no habría pruebas claras para demostrarlo decidió ir un por uno matándolos.

Solo le quedó para culminar su venganza la Obispo, que precisamente en el momento que fue a matarla estaba con esa niña autista. Se quedó con la amargura de no completar su acción, pero también con la incertidumbre de qué hacía esa niña con la obispo…

¡¡Esperamos vuestras críticas y comentarios!!

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