A través de la ventana a un mundo abandonado

jueves, 5 de mayo de 2016


Quedaron en la gasolinera del pueblo más cercano y cuando ya estaban todos se dirigieron hacia el hospital abandonado. 


Una vez llegaron a la puerta a ella se le paralizó el cuerpo. No era como los demás, y mirando el edificio pensó que era mejor no entrar. ¿Pero por qué tenía que ser así? No quería perderse esa experiencia y lo mismo el alma de su cámara captaría sus presencias. 

El grupo se componía de doce amigos y se aseguraría de no estar sola en ningún momento para así sentirse protegida y entró por la pequeña ventana de la caseta que en un tiempo pasado perteneció al guardia de seguridad.


Recorriendo los alrededores del edificio con grandes zonas verdes, donde los árboles susurraban al viento, le pareció que aquel lugar era maravilloso y se entristeció por el abandono que sufría. 

Ya en la puerta solo le quedaba entrar...


La entrada continuaba por una amplia sala con grandes cristaleras. Se imaginó cómo habría sido, sin tanta suciedad, con los ventanales intactos, lleno de sillones... 




Pasaron a la planta de abajo, siempre mirando que hubiera alguien cerca de ella, recorrieron los quirófanos donde aún había instrumental, maquinaria,... cuántas personas habrían pasado por allí..., y cuántas no habrían podido salir... 




Subieron hasta la primera planta y recorrieron las habitaciones con sus baños, ¡cuánto abandono, cuánto destrozo! Había rastros de haber sido ocupado después de su cierre. 






Salió de una de las habitaciones después de haber hecho algunas fotografías y se encontró en ese pasillo, sola, sin ningún ruido. ¿Cómo había podido pasar? Empezó a sentir un cosquilleo por la espaldas que le llegaba a la nuca, ese que siempre aparecía cuando ocurría lo que temía. Fue lentamente andando por el pasillo llamando a los demás, pero estaba sola. Se sintió tan abandonada, perdida y asustada que iba a ponerse a llorar cuando una sombra salió de la puerta de la habitación que quedaba a su izquierda y gritó. 

Era H!! Era H!! Uno de sus amigos y respiró.



Subieron a la última planta y pasaron por la capilla. Cuántos rezos y oraciones habrían escuchado esas paredes. Sentía algo en aquel lugar y pensó que si dejaba el alma de su cámara a una larga exposición podría captar algo.



Visitado todo el edificio, se dirigieron por los jardines hasta la sala de las calderas, pero una vez dentro no quería estar allí...


Paseando por los jardines y plasmando la imagen de ese edificio que le fascinaba tanto en la película de su cámara, una amiga llegó diciendo que tenían que abandonar el lugar. Cuando llegaron a la puerta vio dos hombres de uniforme que les pedían la documentación y los invitaban a abandonar el lugar. 



Su aventura terminó como empezó, a través de una pequeña ventana.

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2 comentarios

  1. Si ,que es verdad lo que cuentas, un mundo abandonado.. , todos esos edificios que un día albergaron grandes hospitales, universidades cine, etc... hoy ya obsoletos, han tenido que guardar grandes historias ! y algunas que bonitas, tristes y humanas!

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    1. SI muchas veces es una pena que no se hayan podido conservar mejor. Si estos edificios se rehabilitasen mantendríamos su esencia y serían útiles.

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