Llega el cumpleaños de Ma Petite Chloé y me ha pedido que le haga una tarta con mousse de regaliz rojo y fresas. Me he acordado de lo bonita que queda una tarta Charlotte o Carlota y pensé en darle una vuelta para hacerle una a Ma Petite Chloé.
¿Sabes cuál es el origen de esta tarta? Nació en Inglaterra a finales del siglo XVIII en honor a la reina Carlota, esposa del rey Jorge III. En un principio se elaboraba como un budín de pan relleno de fruta, pero en el siglo XIX, el célebre chef francés Marie-Antoine Carême la reinventó y la transformó en la versión que conocemos en la actualidad, un postre frío forrado con bizcochos soletilla y relleno de crema bávara o mousse. Nosotros vamos a sustituir los bizcochos de soletilla por barquillos o bastoncillos redondos artesanos, más crujientes, y vamos a rellenar la tarta con mousse.
Me gusta que ella siempre tenga las cosas muy claras y decida cómo quiere que sea su cumpleaños. Así vamos con la elaboración de la tarta, pero primero, vamos a preparar los ingredientes que vamos a necesitar:
Para la base:
150 g de barquillos sabor nata
barquillos o bastoncillos redondos artesanos
Para la mousse:
200 g de regaliz rojo
540 ml de leche
200 g de azúcar
12 hojas de gelatina neutra
2 yogur
800 ml de nata
4 cucharadas de azúcar glas
Para la presentación:
arándanos (opcional)
frambuesas (opcional)
fresas troceadas
Otra opción para la base de la tarta es hacerla como la de las tartas de queso, con 140 g de galleta y 60 g de mantequilla; de esta forma será más sencilla.
En cuanto al lateral de la tarta, se puede decorar con regaliz rojo, sustituyendo los barquillos o bastoncillos redondos artesanos por torcidas de regaliz rojo blando sabor a fresa. Si vamos a preparar la tarta con un día de antelación, es mejor hacer el exterior con regaliz, ya que los barquillos se vuelven un poco blandos.
En lugar de la capa de fresas, podemos hacer una capa de gelatina de fresa. Para ello, se necesitan 500 ml de agua y un sobre de gelatina de fresa. Pero Ma Petite Chloé quería fresas frescas en su tarta.
Preparación:
Lo primero que vamos a hacer es preparar tanto los ingresantes como los utensilios que vamos a necesitar. Elegimos un molde desmoldable de unos 22 cm y le ponemos papel de hornear en la base, para que podamos desmoldar y pasarla a una base de tarta con facilidad.
Ahora nos ponemos con la base de la tarta. Para ello, introducimos las galletas en un vaso del procesador de alimentos y trituramos hasta obtener migas. Vertemos las migas de galleta en él, colocamos los barquillos o bastoncillos redondos formando una pared de galletas crujientes y nivelamos bien la capa de migas con el dorso de una cuchara sujetando los bastoncitos para que no se caigan. Llevamos el molde a la nevera para que la base quede compacta antes de añadir el relleno.
Mientras tanto, nos ponemos con la mousse. Lo primero que vamos a hacer es poner nuestras láminas de gelatina neutra en un bol con agua muy fría y dejarlas hidratar.
Mientras tanto, cortamos el regaliz rojo en trocitos pequeños con ayuda de unas tijeras o un cuchillo bien afilado; cuanto más pequeños, mejor. A continuación, los introducimos en un cazo, agregamos la leche y el azúcar; ponemos a fuego medio y removemos con ayuda de unas varillas hasta obtener una mezcla homogénea, con el regaliz totalmente disuelto.
Después de unos 15 minutos de cocción, un poco más si la leche está fría, escurrimos las hojas de gelatina para quitarles el exceso de agua y las agregamos a la crema anterior, para que así sea más fácil que se deshagan. Cuando la crema esté templada, le añadimos el yogur, mezclamos bien y vertemos el contenido en un bol grande que reservaremos.
Montamos la nata, que tiene que estar bien fría, a punto de nieve, con ayuda de un procesador de alimentos. Cuando la nata esté a medio montar, le iremos añadiendo poco a poco el azúcar. Una vez la crema de regaliz esté más atemperada, incorporamos la nata montada, poco a poco, con movimientos envolventes, hasta que quede una crema homogénea.
Presentación:
A la hora de servir, sacamos la tarta de la nevera, coronamos con arandanos, frambuesas y fresas cortadas por la mitad, desmoldamos y la colocamos en una base de tarta.
Me gustan estas tartas con lazos, como si fueran regalos. Nosotros también se lo vamos a poner, aunque en la escuela de cocina no lo recomendarían, porque no se puede servir nada que no se pueda comer, como el lazo. Pero hay que reconocer que es muy bonito.
Esta tarta no necesita más, solo colocar un cake topper de hadas que ella ha elegido, llevarla a la mesa y disfrutar de su sabor.
¿Qué te parece esta tarta? ¿Te parece digna de una celebración? ¿Has probado alguna vez la mousse de regaliz rojo? Su sabor nos transporta a nuestra infancia.
Bon appétit!
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